
La Comunicación Educativa como una Experiencia de Vida.
Autor: M. Venus Armenta Fraga.
En esta lectura Fraga nos cuenta como hace mas de 70 Años el tema de la comunicación educativa formo y sigue formando parte de su vida ya que era en aquel entonces una estudiante de la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva de la ENEP Acatlán, en la preespecialidad de Investigación y Docencia, con 23 años de edad y con todas las ilusiones del mundo por ejercer la docencia, la temática venía a conjuntar todas las facetas no exploradas de mi inexperta existencia, mi carrera: la comunicación, y la docencia: la educación.
También nos cuenta como al transcurrir mi último semestre por la licenciatura, y con el maestro de Comunicación Educativa a cuestas, lo más que pude medio entender fue que la disciplina va más allá de todo esto, para empezar, se distinguían áreas de trabajo: la C.E. en el Aula, la C.E. por los Medios y la C.E. para los Medios. Cada una con postulados metodológicos y técnicos distintos. Al parecer, la mezcla de agua y limón requería también de azúcar.
Nos cuenta que ocho años después, ya en el campo de la docencia y con alguna experiencia ganada por el pasar del tiempo, la Comunicación Educativa tiene otra concepción y sobre todo se han abierto campos diversos de estudio.
Para comenzar dice que resulta necesario esclarecer, para fines del presente escrito, lo referente a las áreas de trabajo de la C.E. Se ha dicho hasta el momento que existen (o existían) tres:
1.- La Comunicación Educativa en el Aula (CEA)
2.- La Comunicación Educativa por los Medios (CEPM)
3.- La Comunicación Educativa para los Medios CEPaM)
A la primera, la CEA, le interesa la producción de materiales verbo-audiovisuales con contenidos educativos, a través del empleo de los diversos lenguajes de los instrumentos de comunicación tecnológicos al interior de un salón de clases; a la segunda, la C.E. para los medios le interesa la educación para la recepción crítica de los mensajes de los medios masivos de comunicación a través del diseño y aplicación de cursos de índole abreactivos, y a la tercera, una de las áreas más polémicas, le interesa comprobar o disprobar lo que mucho se ha argumentado acerca de los medios masivos de comunicación, es decir, si es o no posible educar a través de éstos.
Sus primeras experiencias fueron con la Comunicación Educativa para los Medios, en donde precisamente se diseñó un curso experimental denominado "Movimiento Diálogo con Nosotros Mismos" (MDCM). El curso, de tan sólo nueve sesiones, parte de la hipótesis de que si se somete a un grupo de personas a una propuesta de educación para los medios, basada en la escritura y reflexión de sus experiencias (sentimientos) frente al televisor, entonces se propicia la recepción crítica.
Esto es, si se conjunta la escritura y la reflexión acerca de lo que se "siente" ante los mensajes televisivos, el sujeto aplicará necesariamente una selección de mecanismos sintácticos con los que plasmaría un proceso de enunciación consistente en postular "algo dicho".
Ese "algo dicho" está cerca de la conciencia y se encuentra de manera latente en los escritos. Cuestionar nuevamente "ese algo dicho" mediante preguntas encaminadas a precisar "lo que se quería decir", expone una zona inconsciente, recién descubierta. Así, una de las instancias psíquicas del sujeto, el "Yo", hace uso del principio del cual parte - principio de realidad- y relaciona concientemente el sentimiento producido ante la exposición del medio audiovisual con el esquema de referencia propio del sujeto. Para decirlo de manera sencilla, durante el MDCM se sometía a los participantes a una situación experimental en donde éstos relataban mediante la escritura sistemática e inducida sus vivencias como tele-espectadores.
Lejos de lo que pueda pensarse, no fue nada fácil lograr que los participantes nos involucráramos en la dinámica, especialmente porque las sesiones conforme transcurrían, se tornaban angustiantes tanto para coordinadores como para los asistentes; de comenzar el relato con algún interesante programa de televisión, se concluía con las experiencias más tristes de la existencia de quien narraba. Sin duda, tomar el Movimiento -como le denominábamos en aquel entonces- era toda una experiencia en donde, al final, descubríamos aspectos desconocidos de nosotros mismos; la televisión, en infinidad de ocasiones, pasaba a formar parte de un segundo término, o peor aún, se convertía en el mero pretexto para escribir una vida. Al término del curso se obtenían una serie de escritos en donde se plasmaban diversos temas: hombres, mujeres, pareja, niños, amigos, familia y comerciales.
Resulta, por demás, resaltar las bases teóricas del MDCM, desde Heideger hasta Freud, desde Benveniste hasta Lacan, todos unidos en una fuerte mezcla intelectual que justificaba, de alguna u otra forma, el llanto producido en cada sesión.
A los más de 150 escritos obtenidos de tan sólo cinco participantes, se les aplicó una técnica de análisis a fin de indagar cómo es que los televidentes representan los mensajes provenientes de la programación. El instrumento diseñado especialmente para ello, fue el producto de la revisión de la Teoría de la Mediación Social de Manuel Martín Serrano y lógicamente de los postulados de la Teoría Psicoanalítica de la Personalidad de Sigmund Freud. El diseño de las tablas fue una adaptación de los trabajos realizados por Claud Levi-Strauss y que se conocen como "Pares de Oposición".
De los resultados, después de más de 200 hojas de análisis, se puede decir lo siguiente:
a) Los elementos que intervienen en la mediación cognitiva de los televidentes son: las instancias psíquicas "Yo", "Ello" y "Superyo", que son las que dan sentido a los que los sujetos escribieron; la valoración que los sujetos asignan a la información, los atributos asignados por los televidentes, al referente televisivo y, el referente televisivo propiamente dicho.
b) Las relaciones que establecen los elementos, considerando el referente televisivo son:
Después de esta experiencia que duró más de tres años la Comunicación Educativa para los Medios ha quedado un poco en el olvido, por lo menos para el grupo de coordinadores que en aquel entonces nos impartieron el curso, pero no para quien esto escribe, falta aún mucho por hacer, es necesario plasmar por escrito el sustento teórico del Movimiento, -que sí se realizó, pero que aún carece de una revisión minuciosa y sobre todo de mayor aplicación- es pertinente también someter nuevamente los escritos a un segundo análisis dado que se acepta que éstos fueron sometidos únicamente a un análisis del Yo, y que no se trabajó sobre lo que "no se dice en ellos", es decir, no se tomó en cuenta la estructura linguística de los textos ni los silencios encontrados.
Una segunda experiencia con la Comunicación Educativa fue el área de la CE por los Medios -la más polémica desde mi punto de vista-. En una investigación realizada con respecto al tema se ha, literalmente, negado la posibilidad de que los medios de comunicación masiva eduquen. Esto viene prácticamente a afirmar que aquella programación televisiva o radiofónica que se jacte de ser educativa realmente no lo es. Lo que cabría aquí cuestionar es justamente la negación del acto, si no educan, entonces qué hacen.
Para demostrar lo anterior, se recurrió -como base teórica y metodológica de la investigación- a la teoría General de Sistemas de Manuel Martín Serrano como un método sistémico para establecer las diferencias entre las variables que intervienen en el acto educativo según los sistemas en donde ésta se ubica. Como un primer punto metodológico y dentro del sistema histórico se hizo una revisión del sistema educativo nacional desde
1900 a 1995, a fin de establecer las formas de cómo se ha concebido el uso de los medios masivos de comunicación en materia educativa.
Por último, dentro del sistema cognitivo se estableció el hecho de que todos los seres biológicos son capaces de aprender y que por lo tanto es una conquista biológica y no social, es decir, todos los seres vivos aprenden.
Así, fue posible establecer sistémicamente las diferencias entre educación y aprendizaje, entre enseñanza y educación y entre enculturización y educación. Al final se llegó a una peligrosa conclusión: Los Medios Masivos de Comunicación no educan, aunque no se niega el hecho de que transmiten mensajes con referencia a los contenidos educativos y que el espectador es capaz de entenderlos y de aprender de éstos, pero que de ninguna manera lo anterior quiera decir que están en posibilidades de EDUCAR.
Autor: M. Venus Armenta Fraga.
En esta lectura Fraga nos cuenta como hace mas de 70 Años el tema de la comunicación educativa formo y sigue formando parte de su vida ya que era en aquel entonces una estudiante de la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva de la ENEP Acatlán, en la preespecialidad de Investigación y Docencia, con 23 años de edad y con todas las ilusiones del mundo por ejercer la docencia, la temática venía a conjuntar todas las facetas no exploradas de mi inexperta existencia, mi carrera: la comunicación, y la docencia: la educación.
También nos cuenta como al transcurrir mi último semestre por la licenciatura, y con el maestro de Comunicación Educativa a cuestas, lo más que pude medio entender fue que la disciplina va más allá de todo esto, para empezar, se distinguían áreas de trabajo: la C.E. en el Aula, la C.E. por los Medios y la C.E. para los Medios. Cada una con postulados metodológicos y técnicos distintos. Al parecer, la mezcla de agua y limón requería también de azúcar.
Nos cuenta que ocho años después, ya en el campo de la docencia y con alguna experiencia ganada por el pasar del tiempo, la Comunicación Educativa tiene otra concepción y sobre todo se han abierto campos diversos de estudio.
Para comenzar dice que resulta necesario esclarecer, para fines del presente escrito, lo referente a las áreas de trabajo de la C.E. Se ha dicho hasta el momento que existen (o existían) tres:
1.- La Comunicación Educativa en el Aula (CEA)
2.- La Comunicación Educativa por los Medios (CEPM)
3.- La Comunicación Educativa para los Medios CEPaM)
A la primera, la CEA, le interesa la producción de materiales verbo-audiovisuales con contenidos educativos, a través del empleo de los diversos lenguajes de los instrumentos de comunicación tecnológicos al interior de un salón de clases; a la segunda, la C.E. para los medios le interesa la educación para la recepción crítica de los mensajes de los medios masivos de comunicación a través del diseño y aplicación de cursos de índole abreactivos, y a la tercera, una de las áreas más polémicas, le interesa comprobar o disprobar lo que mucho se ha argumentado acerca de los medios masivos de comunicación, es decir, si es o no posible educar a través de éstos.
Sus primeras experiencias fueron con la Comunicación Educativa para los Medios, en donde precisamente se diseñó un curso experimental denominado "Movimiento Diálogo con Nosotros Mismos" (MDCM). El curso, de tan sólo nueve sesiones, parte de la hipótesis de que si se somete a un grupo de personas a una propuesta de educación para los medios, basada en la escritura y reflexión de sus experiencias (sentimientos) frente al televisor, entonces se propicia la recepción crítica.
Esto es, si se conjunta la escritura y la reflexión acerca de lo que se "siente" ante los mensajes televisivos, el sujeto aplicará necesariamente una selección de mecanismos sintácticos con los que plasmaría un proceso de enunciación consistente en postular "algo dicho".
Ese "algo dicho" está cerca de la conciencia y se encuentra de manera latente en los escritos. Cuestionar nuevamente "ese algo dicho" mediante preguntas encaminadas a precisar "lo que se quería decir", expone una zona inconsciente, recién descubierta. Así, una de las instancias psíquicas del sujeto, el "Yo", hace uso del principio del cual parte - principio de realidad- y relaciona concientemente el sentimiento producido ante la exposición del medio audiovisual con el esquema de referencia propio del sujeto. Para decirlo de manera sencilla, durante el MDCM se sometía a los participantes a una situación experimental en donde éstos relataban mediante la escritura sistemática e inducida sus vivencias como tele-espectadores.
Lejos de lo que pueda pensarse, no fue nada fácil lograr que los participantes nos involucráramos en la dinámica, especialmente porque las sesiones conforme transcurrían, se tornaban angustiantes tanto para coordinadores como para los asistentes; de comenzar el relato con algún interesante programa de televisión, se concluía con las experiencias más tristes de la existencia de quien narraba. Sin duda, tomar el Movimiento -como le denominábamos en aquel entonces- era toda una experiencia en donde, al final, descubríamos aspectos desconocidos de nosotros mismos; la televisión, en infinidad de ocasiones, pasaba a formar parte de un segundo término, o peor aún, se convertía en el mero pretexto para escribir una vida. Al término del curso se obtenían una serie de escritos en donde se plasmaban diversos temas: hombres, mujeres, pareja, niños, amigos, familia y comerciales.
Resulta, por demás, resaltar las bases teóricas del MDCM, desde Heideger hasta Freud, desde Benveniste hasta Lacan, todos unidos en una fuerte mezcla intelectual que justificaba, de alguna u otra forma, el llanto producido en cada sesión.
A los más de 150 escritos obtenidos de tan sólo cinco participantes, se les aplicó una técnica de análisis a fin de indagar cómo es que los televidentes representan los mensajes provenientes de la programación. El instrumento diseñado especialmente para ello, fue el producto de la revisión de la Teoría de la Mediación Social de Manuel Martín Serrano y lógicamente de los postulados de la Teoría Psicoanalítica de la Personalidad de Sigmund Freud. El diseño de las tablas fue una adaptación de los trabajos realizados por Claud Levi-Strauss y que se conocen como "Pares de Oposición".
De los resultados, después de más de 200 hojas de análisis, se puede decir lo siguiente:
a) Los elementos que intervienen en la mediación cognitiva de los televidentes son: las instancias psíquicas "Yo", "Ello" y "Superyo", que son las que dan sentido a los que los sujetos escribieron; la valoración que los sujetos asignan a la información, los atributos asignados por los televidentes, al referente televisivo y, el referente televisivo propiamente dicho.
b) Las relaciones que establecen los elementos, considerando el referente televisivo son:
Después de esta experiencia que duró más de tres años la Comunicación Educativa para los Medios ha quedado un poco en el olvido, por lo menos para el grupo de coordinadores que en aquel entonces nos impartieron el curso, pero no para quien esto escribe, falta aún mucho por hacer, es necesario plasmar por escrito el sustento teórico del Movimiento, -que sí se realizó, pero que aún carece de una revisión minuciosa y sobre todo de mayor aplicación- es pertinente también someter nuevamente los escritos a un segundo análisis dado que se acepta que éstos fueron sometidos únicamente a un análisis del Yo, y que no se trabajó sobre lo que "no se dice en ellos", es decir, no se tomó en cuenta la estructura linguística de los textos ni los silencios encontrados.
Una segunda experiencia con la Comunicación Educativa fue el área de la CE por los Medios -la más polémica desde mi punto de vista-. En una investigación realizada con respecto al tema se ha, literalmente, negado la posibilidad de que los medios de comunicación masiva eduquen. Esto viene prácticamente a afirmar que aquella programación televisiva o radiofónica que se jacte de ser educativa realmente no lo es. Lo que cabría aquí cuestionar es justamente la negación del acto, si no educan, entonces qué hacen.
Para demostrar lo anterior, se recurrió -como base teórica y metodológica de la investigación- a la teoría General de Sistemas de Manuel Martín Serrano como un método sistémico para establecer las diferencias entre las variables que intervienen en el acto educativo según los sistemas en donde ésta se ubica. Como un primer punto metodológico y dentro del sistema histórico se hizo una revisión del sistema educativo nacional desde
1900 a 1995, a fin de establecer las formas de cómo se ha concebido el uso de los medios masivos de comunicación en materia educativa.
Por último, dentro del sistema cognitivo se estableció el hecho de que todos los seres biológicos son capaces de aprender y que por lo tanto es una conquista biológica y no social, es decir, todos los seres vivos aprenden.
Así, fue posible establecer sistémicamente las diferencias entre educación y aprendizaje, entre enseñanza y educación y entre enculturización y educación. Al final se llegó a una peligrosa conclusión: Los Medios Masivos de Comunicación no educan, aunque no se niega el hecho de que transmiten mensajes con referencia a los contenidos educativos y que el espectador es capaz de entenderlos y de aprender de éstos, pero que de ninguna manera lo anterior quiera decir que están en posibilidades de EDUCAR.

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